San Isidro está viviendo una de las transformaciones positivas más profundas de su historia para mejorar su integración urbanística y social, y su seguridad, convirtiéndose en el primer distrito que estará compuesto enteramente por barrios urbanizados, sin villas ni asentamientos precarios. A esto es necesario sumarle las importantes obras tendientes a mejorar integralmente, como los túneles de las Cuatro Barreras (Beccar), Paraná (en el límte con Vicente López), Boulogne (bajo las vías del ferrocarril Belgrano) y Pueyrredon (en Martínez).
Está en ejecución la primera etapa del Programa Federal de Urbanización de Villas y Asentamientos que contempla, entre otras obras, la construcción de 1246 viviendas y la mejora de otras 550 en todo el partido. El plan fue diseñado por el municipio para construir casas, no edificios, con espacios que garanticen una baja densidad en cada zona en la que actualmente hay asentamientos, produciendo tal cambio en estos barrios precarios en base al consenso de los habitantes, vecinos linderos, entidades intermedias y demás fuerzas vivas del partido.
Para ello se incluyen también otras obras de infraestructura como la apertura y pavimentación de calles, construcción de veredas, instalación de servicios de cloacas, luz, agua, gas y desagües pluviales.
"Nosotros enfocamos estos proyectos en forma integral, tanto desde lo urbanístico como desde lo social, tendiendo a la integración de los sectores más relegados y humildes a nuestra comunidad. Sin olvidar aspectos como la seguridad, e incluso, el deporte y la recreación", explicó el intendente de San Isidro, Dr. Gustavo Posse, en relación al espíritu de la gran obra.
El Programa forma parte de un convenio firmado con el gobierno nacional y se desarrolla en los barrios La Cava, Cava Chica, Sauce - San Cayetano, Uruguay de la localidad de Beccar; el Bajo Boulogne, y Covicom en Villa Adelina. Para la selección de los beneficiarios se establecen prioridades mediante un registro que determina un estado comparativo entre el censo cerrado realizado en forma conjunta con el Indec en el 2001 y los actuales registros con que cuenta la comuna.
Transparencia
Para asegurar la mayor transparencia en todo el proceso social de cambio y desarrollo que conlleva la urbanización de villas y asentamientos, la comuna requirió la colaboración del Obispado de San Isidro.
En dicho contexto, precisamente, se conformó la Mesa de Integración Social -que supervisa todo el proceso- compuesta por cámaras de comercio e industria, clubes deportivos y sociales, juntas vecinales así como organizaciones de los propios barrios humildes.
¿Por qué se realiza este Plan?
El objetivo principal es generar un modelo de cambio donde la integración sea el eje conductor, tanto en el aspecto urbanístico como en el social, en la seguridad, en la educación, el uso del tiempo libre, la salud y el empleo, produciendo de esta manera una profunda transformación cultural, que incluye la adaptación de cada familia al nuevo rol de propietario ya sea dentro o fuera del barrio en el que reside actualmente-, impulsando una mejor inserción y compromiso social. No se están construyendo barrios, se está mejorando la vida en San Isidro.
¿Quiénes son los beneficiarios?
Todos los vecinos de San Isidro se benefician urbanística y socialmente, lo que incluye a los actuales habitantes de los barrios de emergencia, que además verán mejorada su situación personal, familiar y habitacional.
¿Quiénes deciden y controlan la asignación de las mejoras o a construcción de viviendas?
Un Comité de Transparencia integrado por el Municipio, los vecinos de los asentamientos, vecinos de cada zona aledaña, miembros de entidades intermedias y Caritas decidirán sobre la correspondiente asignación a cada familia.
Esta amplia participación permitirá que la transparencia de todo el proceso garantice una asignación justa en cada caso, sin temor a recomendaciones, privilegios o beneficios dirigidos.
¿Quién paga estas obras?
La Nación aporta los fondos a través del Programa Federal correspondiente. En cuanto a las viviendas, las familias que accedan a nuevas propiedades o a refacciones de las existentes, deberán pagarlas, sin excepción.
Se considera la situación particular de cada familia y se ajusta el Plan de Facilidades de pago a las verdaderas posibilidades de cada grupo familiar.
¿Es posible vender estas viviendas una vez terminadas las obras?
No, existe un plazo en el cual las mismas no podrán ser comercializadas.
¿Cuál es el tipo de construcción?
Son casas de diferentes tipos según la cantidad de ambientes. En ningún caso serán monoblocks.
¿El número de viviendas a construir es igual al de las viviendas precarias que existen actualmente?
No. Una parte importante de la mejora consiste en que estas zonas tengan la misma densidad poblacional que cualquier otro barrio de San Isidro. Además, la apertura de calles y la construcción de espacios públicos implicará la utilización de áreas actualmente ocupadas.
Al ser menos viviendas, ¿Dónde residirán las demás familias?
En una vivienda propia, en el lugar de su elección, tal como se hizo en el caso de La Horquilla, aplicando el sistema de arraigo unifamiliar.
¿Cómo se hizo en La Horquilla?
Junto a los habitantes de ese asentamiento que existía en La Horqueta, el municipio puso en marcha un programa consistente en la elaboración de un Censo Cerrado, para que no se asentaran nuevas familias y luego, con el acompañamiento y supervisión de entidades y vecinos de la zona, así como de Caritas, cada familia buscó su futura vivienda.
Un gran porcentaje de estas familias adquirió su propiedad en el Gran Buenos Aires, en San Isidro o en distritos vecinos. Otro porcentaje, prefirió radicarse en otras provincias, en algunos casos, la de origen.
En todos los casos, municipio, vecinos y entidades verificaron las condiciones generales y legales de las viviendas a adquirir y en las escrituras figura una cláusula que no permite vender la propiedad, por 10 años, excepto cuando esa familia quiera adquirir otra mejor, por sus propios medios.
¿Cómo se financió esa experiencia?
El municipio fue adquiriendo como hizo en su momento con los terrenos de La Cava- el predio ocupado, financió la compra de viviendas de las familias y, cuando se mudaron a sus propias viviendas, puso en venta el predio mediante una Licitación Pública, por la cual recuperó lo invertido.
En términos económicos, esto no representó un gasto para el conjunto de los vecinos de San Isidro.
En términos sociales, se dio un paso importantísimo para la mejora de esa zona y de toda la comunidad, incluyendo, como siempre, a las familias que como beneficiarias directas pudieron acceder a una mejor inserción social, con mayores posibilidades de empleo y de progreso para sus hijos en el lugar de su propia elección.
Donde antes existía una villa en la que las condiciones de vida eran precarias, ahora existe un predio sin ocupantes donde se construirán viviendas unifamiliares.